"Hay muchas personas que consideran inútil el leer poesía, por creer que ningún bien inmediato puede reportarles. Por eso es que dicen que no pueden leer versos, que no tienen tiempo para ello. El caso es que nunca lo intentaron seriamente. Pero como nosotros tenemos a la poesía un verdadero amor, un amor creciente, no podemos contarnos entre esas personas para quienes la poesía es algo superficial y sin importancia, una cosa sin valor positivo. La poesía sirve para afinar nuestra sensibilidad, poblando de bellas imágenes nuestro pensamiento: de modo que amándola y entendiéndola nos ponemos en la situación de descubrir los aspectos más bellos de la vida, que nos será tanto más grata cuanto más hermosa llegue a parecernos. Tiene, pues, una utilidad considerable leer poesía. El hombre incapaz de sentir y gozar sus bellezas es algo así como el ciego, para quien no existen las magnificencias de la forma, de la luz y del color: un infeliz, condenado a tener una noción imperfecta de la vida y el universo." (El Tesoro de la Juventud).

viernes 30 de octubre de 2009

Un Poema



José Asunción Silva
Colombiano (1860-1896).


Soñaba en ese entonces en forjar un poema,
De arte nervioso, obra audaz y suprema.

Escogí entre un asunto grotesco y otro trágico,
Llamé a todos los ritmos con un conjunto mágico,

Y los ritmos indóciles vinieron acercándose,
Juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose,

Ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves,
Unos cual choque de armas, otros cual canto de aves;

De Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte,
De metro y de formas se presentó la corte.

Tascando frenos áureos bajo las riendas frágiles
Cruzaron los tercetos, como corceles ágiles;

Abriéndose ancho paso por entre aquella grey,
Vestido de oro y púrpura llegó el soneto rey,

Y allí cantaron todos… Entre la algarabía,
Me fascinó el espíritu por su coquetería,

Alguna estrofa aguda, que excitó mi deseo,
Con el retintín claro de su campanilleo.

Y la escogí entre todas… Por regalo nupcial
Le di unas rimas ricas, de plata y de cristal.

En ella conté un cuento, que huyendo lo servil,
Tomó un carácter trágico, fantástico y sutil;

Era la historia triste, desprestigiada y cierta
De una mujer hermosa, idolatrada y muerta;

Y para que sintieran la amargura, ex profeso
Junté sílabas dulces, como el sabor de un beso,

Bordé las frases de oro, les di música extraña,
Como de mandolinas que un laúd acompaña;

Dejé en una luz vaga las hondas lejanías
Llenas de nieblas húmedas y de melancolías,

Y por el fondo obscuro, como en mundana fiesta,
Cruzan ágiles máscaras al compás de la orquesta,

Envueltas en palabras que ocultan como un velo
Y con caretas negras de raso y terciopelo;

Cruzar hice en el fondo las vagas sugestiones
De sentimientos místicos y humanas tentaciones…

Complacido en mis versos, con orgullo de artista,
Les di olor de heliotropo y color de amatista…

Le mostré mi poema a un crítico estupendo
Y lo leyó seis veces, y me dijo… « ¡No entiendo! »


2 comentarios:

Edger dijo...

"Le mostré mi poema a un crítico estupendo
Y lo leyó seis veces, y me dijo… « ¡No entiendo! »"

Que cosas no, excelente, gracias...

Alejandro Morales-Loaiza dijo...

Este tipo de humor sencillo y noble es raro de encontrar en la literatura contemporánea; en este poema se manifiesta una lamentación irónica y delicada que tiene su cumbre en los dos versos que justamente transcribes.

Rescaté esta obra de uno de los tomos de una vieja enciclopedia que aún se niega a sucumbir al tiempo: El Tesoro de la Juventud o Enciclopedia de Conocimientos.

Muchas gracias por escribir y seguir este espacio; me siento muy honrado de que así haya sido.

Saludos cordiales.

¿Por qué un Repertorio Poético?

Fulgura entre las páginas de un viejo poemario que encontré escondido en una de las bibliotecas de mi casa, la siguiente dedicatoria:

"Inés:

Cuando leas este libro, simplemente piensa cuánto te amo..."

Inés es mi madre y el libro es el Repertorio Poético de Luis Edgardo Ramírez. Bajo inspiración de esta gloriosa obra, que reúne con delicado gusto las piezas líricas de los mayores bardos de Hispanoamérica, me ha surgido la voluntad de recoger en este espacio algunas de las poesías que a lo largo de sus versos me han hecho sentir la sublime pasión con que fueron escritas.

El Repertorio Poético Hispanoamericano no pretende convertirse en una herramienta más de aquellos que desandan por la red en la búsqueda de algún elemento cursi que les permita acortar el camino del amor a la negociación sexual. Los enamorados de hoy, la mayoría enfermos del simplismo y la inmediatez, no encontrarán aquí más que una inocente selección de piezas que por su trascendencia en el sentimiento, cualquiera que este sea, han marcado un hito importante en la literatura de habla hispana.

¿Desea colaborar?

¡Para eso se abrió este espacio! Estoy ansioso de recibir cualquier colaboración con este proyecto. Si usted no desea unirse, pero tiene alguna petición o alguna sugerencia, no dude en escribirme a alejandromoralesloaiza@gmail.com; será para mí un gran gusto poder complacerle.